miércoles, 10 de febrero de 2016

Croissants / Masa de hojaldre fermentada



Cuando le dí el primer bocado a esta maravilla, no os podéis imaginar la sensación que tuve. Era una auténtica delicia. En ese momento comprendí por qué no me gustaban los croissants. En alguna ocasión había probado alguno en pastelerías, pero no me "decían" nada. Me parecía un dulce insípido y soso. Hasta este momento, claro está. 
Ahora sí afirmo rotundamente que hay una diferencia abismal entre el croissant casero y el resto. Así que os animo a que lo hagais, aunque sea sólo una vez. Y ya me contaréis...


La textura era maravillosa, se deshacían en la boca. Y el sabor... ese sabor a mantequilla era realmente delicioso. Fue gracioso, porque también horneé algunos con hojaldre comprado. Mi hijo se tomó uno de los míos y después, sin saberlo, cogió otro hecho con la masa comprada. Literalmente, lo escupió y se me quedó mirando con una cara que decía: "¿qué es ésto?
Vamos con la receta, que es de Xavier Barriga. La podéis encontrar en su libro "Bollería. Hecha en casa y con el sabor de siempre". Una joya. 


Ingredientes: 

- 500 gr. harina de media fuerza
- 10 gr. de sal
- 40 gr. de azúcar
- 25 gr. de mantequilla
250 ml. agua fría
- 25 gr. de levadura prensada
- 280 gr. de mantequilla para el plegado


Amasamos todos los ingredientes, excepto la levadura y la mantequilla del plegado. Cuando ya tenemos formada la masa, añadimos la levadura disuelta en un poco de agua fría. Seguimos amasando hasta que tengamos una masa firme y lisa. 
La harina de media fuerza no es fácil encontrarla, así que yo puse mitad de harina de fuerza y mitad de harina normal. 


Formamos una bola, la tapamos con un paño y dejamos reposar media hora. Pasado ese tiempo la extendemos con un rodillo y formamos un rectángulo. Sobre la  superficie de trabajo espolvoreamos harina para que no se nos pegue la masa al extenderla. Una vez formado nuestro rectángulo, lo ponemos en una bandeja, lo cubrimos con film transparente y lo llevamos al frigo dos horas. 


A continuación, preparamos la mantequilla para el plegado. La ponemos entre dos papeles vegetales y formamos una placa con el rodillo. El tamaño debe ser la mitad de la placa de masa que hemos estirado. La dejamos en la nevera. 


Transcurrido el tiempo de reposo de la masa, la sacamos del frigorífico y la extendemos en nuestra superficie de trabajo. En el centro ponemos la placa de mantequilla y empezamos a hacer pliegues.
Estos pliegues son necesarios para que se formen las capas tan características del hojaldre. 


Comenzamos doblando los extremos de la masa sobre la mantequilla, primero un lado y después el otro, hasta que quede completamente cubierta. 


Le damos la vuelta de forma que le pliegue quede horizontal boca abajo. Comenzamos a extender con el rodillo. Para que sea más sencillo, mentalmente dividimos la masa en cuatro partes: derecha, izquierda, arriba y abajo. Vamos a extender cada parte de forma individual y por orden. Nuestro objetivo es doblar el tamaño de cada parte. Así, al final, nuestro rectángulo será el doble de grande. 


 Comenzamos extendiendo el lado derecho y el izquierdo. Después, la parte de arriba y la de abajo. Realmente contándolo para mucho más difícil de lo que en realidad es. Ya os daréis cuenta. 


Volvemos a doblar los extremos (como si fuera una toalla) y cubrimos con film transparente. Dejamos reposar en el frigorífico 30 minutos. Este proceso lo tenemos que hacer tres veces. En el último plegado dejaremos reposar la masa un mínimo de 1 hora. 


Y ya la tenemos lista. La volvemos a extender hasta que tenga un grosor de medio centímetro aproximadamente. Cortamos los bordes. 


Ahora podemos observar el resultado de nuestro trabajo. ¿Podéis ver los pliegues? Es una maravilla, yo disfruto tanto haciendo las masas, como degustando los resultados. 


Formamos triángulos con la masa. Xavier recomienda que su tamaño sea de 9x26 cm. Yo los corté a ojo, total, luego tienes que estirarlos. Pero, claro está, es opcional. 
Y ahora viene lo divertido, darles forma. 


Cogemos un triángulo y lo estiramos un poco. Le hacemos un corte en en el centro de la parte gruesa. Doblamos los extremos hacia afuera. Enrollamos un poco y, en este momento, hacemos rodar los extremos sobre la mesa hacia adelante y hacia varias veces, de forma que se afinen y así formamos los cuernos. Una vez formados, terminamos de enrollar y ya tenemos nuestro croissant. Dejamos la punta del triángulo debajo y los ponemos sobre una bandeja de horno, cubierta con papel vegetal. 


 El primero me quedó fatal, parecía Sancho Panza, jajaja. Pero en el tercero, ya le fuí tomando el pulso y los últimos me salieron bastante monos. También rellené algunos de chocolate y de nutella. 
En este caso, ponemos el relleno justo a continuación del corte inicial y no usamos mucha cantidad para que no se nos desborde durante el horneado. 


Una vez formados todos lo croissants, los pintamos con huevo batido y los dejamos fermentando hasta que doblen el volumen, un mínimo de una hora. Una vez fermentados, los volvemos a pintar con huevo y los llevamos al horno. 180º durante 17 minutos o hasta que estén dorados. 


Los sacamos del horno (esta foto me trae muy buenos recuerdos... ¡¡¡qué ricos!!!) y los dejamos enfriar en una rejilla. Ah, por cierto, aquí va la foto comparativa de la masa de hojaldre comprada y la casera. 


¿Qué os parece? A mí, me impresiona. 
A continuación, nos entró un ataque decorativo y nos pusimos a maquillar a nuestros croissants. La verdad es que lo pasamos muy bien. 


El primero de ellos es nuestro amigo Punky, que finalizó su corta vida en el estómago de mi hijo. El segundo, Nutello, acabó en manos de mi hija. El tercero, es una carita del whatsapp, y fue compartido. 
Lo más gracioso de este momento fueron mis hijos: "Esto es increíble. Tenemos delante una delicia y no la podemos comer porque hay que hacerle fotos!!!! jajajaja". 
Y con esto y un croissant...... ¿Alguien encuentra una rima? 
Besossssssssss







miércoles, 3 de febrero de 2016

Hojaldre casero



El hojaldre era una de mis tareas pendientes desde hace mucho tiempo. Siempre lo aplazaba porque lo veía muy difícil de hacer. Hasta que lo hice. Ahora ya no lo veo difícil, realmente es muy fácil. Quizá sea un poco entretenido, pero el resultado merece la pena por el sabor y por la satisfacción personal. 


Yo seguí la receta de Xavier Barriga, la de masa hojaldrada sin fermentar. Después le dí dos tipos diferentes de horneado, como podréis diferenciar en las dos fotos de arriba. Además, horneé también masa de hojaldre comprada, para comparar. Más adelante os explico todo, vamos ahora con la receta:


Nuestros ingredientes son: 

-500 gr. de harina de media fuerza
- 10 gr. de sal
- 250-275 ml. de agua
- 375 gr. de mantequilla para el plegado

Amasamos la harina, la sal y el agua (fría) hasta obtener una masa suave. La estiramos y la ponemos sobre una bandeja enharinada. Dejamos reposar en el frigorífico una hora. 

Sacamos la mantequilla de la nevera y la tenemos que estirar hasta formar una lámina. Yo la troceé para que me resultara más fácil. La ponemos entre dos papeles vegetales y a darle con el rodillo hasta que formemos nuestra placa. El tamaño debe ser la mitad del de la masa que tenemos reposando.  La llevamos también a la nevera. 
Cuando haya transcurrido el tiempo de reposo sacamos nuestra masa y la mantequilla. Vamos a empezar con los pliegues, que yo he elegido hacerlos sencillos. 
Colocamos nuestra placa de mantequilla en el centro de la masa. Doblamos la parte derecha y después la izquierda. 



Giramos la masa para que el pliegue quede horizontal y le damos la vuelta para que quede boca abajo. Comenzamos a estirarla con el siguiente orden: derecha, izquierda, arriba y abajo. Cuando tengamos la masa bien estirada, volvemos a hacer los mismos pliegues que hicimos anteriormente. Lo cubrimos y lo dejamos reposar en la nevera 30 minutos. Este proceso lo tenemos que repetir 5 veces. 


En el último reposo debemos dejarla en frigo una hora o hasta el día siguiente, pero cubierta con film transparante para que no se nos seque. 
Una vez terminado todo el proceso, sacamos del frigo, volvemos a estirar y cortamos los bordes.


Podemos hornear según requiera la receta. Yo hice dos tipos de horneado. El primero es una delicia. Queda tan rico que te lo comes sólo sin relleno. Os explico cómo se hace. 
Ponemos la placa entera sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal. La pinchamos con un tenedor y la cubrimos con otro papel vegetal. Sobre éste ponemos una bandeja, para evitar que suba y horneamos 15 minutos a 185º. Transcurrido este tiempo, quitamos la bandeja de encima y el papel vegetal y horneamos 10-15 minutos más. Cuando empiece a dorarse, sacamos del horno y espolvoreamos con azúcar glas. Subimos el horno a 250º y la volvemos a poner en el horno para que caramelice (un minuto aproximadamente). Sacamos y dejamos enfriar. 


Una vez que el hojaldre haya enfriado, cortamos con un cuchillo porciones del tamaño que queramos. En la foto falta un trocito y es que soy una bribona, no pude esperar a hacerle la foto, jajaja. 


En este momento rellenamos con lo que más nos guste. Yo tenía clarísimo que lo quería con fresas y nata y así lo hice. Bueno, también con chocolate y caramelo.... 


El segundo tipo de horneado que hice es mucho más fácil. Cortas porciones, las pinchas con un tenedor y horneas a 185º hasta que estén doraditas. 


 Me quedé embobada delante del horno viendo cómo subía la masa. 


Y este tipo de horneado lo hice también con hojaldre comprado y aquí tenéis la diferencia. 
Evidente, no?


Y ahora queda rellenarlo y comerlo...


Si tenéis cualquier duda, sugerencia... lo que sea, no dudéis en decirlo. 
Besitosssssssssss










domingo, 31 de enero de 2016

Milhojas de dulce de leche #Asaltablog


De nuevo el tan esperado último domingo de mes, en el que todos los ladronzuelos del Asaltablog publicamos la receta que hemos robado al blog elegido. Este mes le ha tocado a Las recetas de Blinky. Un blog impresionante, tiene un montón de recetas, con una variedad increíble.
Elegí esta receta porque hacía mucho tiempo que quería hacer hojaldre y ésta era la ocasión perfecta. Pero la receta la publicaré en otro post porque es bastante extensa. 


Estas milhojas de dulce de leche son un bocado exquisito. Están tan ricas que nos las hemos desayunado, aunque las había hecho para la merienda, peron no pudimos esperar. Hice más versiones y, cómo no, una con chocolate, pero ésa también irá en otro post. 

Comencemos el proceso:


Tenemos nuestra plancha de hojaldre estirada (puede ser hojaldre comprado, por supuesto). Cortamos porciones de la forma que más nos guste. Las ponemos en la bandeja del horno, cubierta con papel vegetal. 


Pinchamos con un tenedor y llevamos a horno precalentado a 190º. Horneamos hasta que estén doraditas. En ese momento sacamos y dejamos enfriar. 
Yo tenía que ver la diferencia entre el hojaldre comprado y el hecho en casa. Aquí tenéis la diferencia que se puede apreciar a simple vista. 


Espero que hayáis adivinado cuál es el que hice yo. Es el de la derecha, jajaja. 
Los partimos por la mitad, los rellenamos de dulce de leche y los espolvoreamos con azúcar glas. 


El sabor y el olor son bien diferentes. El casero tiene un sabor a mantequilla buenísimo, aunque para quien no quiera complicarse mucho la vida, el comprado también está muy rico. 


Y aquí acaba mi historia, con una milhoja y un café. Un desayuno de reyes. 

Espero que os guste. Dulces besosssssssssss





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